Ya lo dice Dawn Landes. Hay que tener fe, no ya en uno mismo, sino en los demás. Tenla...aunque sea un poquito.
07 julio 2009
Ten un poquito de fe en mí
03 julio 2009
James Bond contra Goldfinger. Bond, modélico Bond

Es verdad que puede parecer que todos los Bond son iguales. Pero la clave está en como se cuenta la misma historia. No es lo mismo el Bond algo soso de Pierce Brosnan con el musculoso y torturado de Daniel Craig. Sí, hay chicas y acción pero no es lo mismo. Por eso de James Bond contra Goldfinger se puede decir que es modélica. Tiene un villano memorable como es Goldfinger / Gert Fröbe pero que es además tiene un ayudante de villano - esbirro todavía más memorable, Oddjob / Harold Sakata. Todos conocemos la capacidad mortífera que puede tener un sombrero gracias a su interpretación. Esta James Bond contra Goldfinger contiene una de las grandes muertes de la historia del cine, con esa Shirley Eaton bañada en oro en una mezcla imposible y genial de belleza y muerte. Una imagen que todavía no se me ha podido borrar de mi mente. Y es que hay cosas que a ciertas edades se te quedan para siempre.
En James Bond contra Goldfinger no sobra nada y todo es modélico. Empezando por un grandísimo Sean Connery que sabe como ser un Bond perfecto. Ya sea tomando una copa con su clásico smoking blanco o a punto de ser partido por la mitad por un rayo láser. Porque James Bond contra Goldfinger contiene alguna de las imágenes más icónicas de toda la serie. Y a pesar de ser la tercera película Bond se podria decir que este es el film del que bebieron todas las películas Bond que hizo Sean Connery. Porque James Bond contra Goldfinger es todo un modelo de cómo hacer de una mezcla con espías, mujeres, oro, villanos de fuera, asiáticos con mala leche, Honor Blackman (esos Vengadores), Shirley Bassey y acción, un ejemplo de un gran film de entretenimiento
02 julio 2009
Series de cine: Seinfeld. El reverso oscuro y genial de la sitcom

Es curioso que las que quizá sean mis dos series favoritas, en comedia (Seinfeld) y drama (Los Soprano), sus primeros capítulos me “aburrieran”. Con el tiempo supe que fue porque eran una ruptura tal con lo que yo había visto anteriormente en ficción televisiva que lo que sentí no era aburrimiento sino desconcierto. Y en eso Seinfeld hizo algo muy grande. Es una sitcom como son las sitcom. Media hora, personajes reconocibles, risas enlatadas, tramas sobre las relaciones amistosas / sentimentales / sexuales…vamos parecía que no traía nada nuevo al mundo. Y en realidad era todo lo contrario, ya que Seinfeld bajo su apariencia de “no romper un plato” supone una de las experiencias televisivas más inteligentes, complejas, divertidas y con mala uva que se ha podido ver en la pequeña pantalla.
Se ha jugado mucho con el mito de que Seinfeld es una serie sobre nada. Aunque a veces creo que Jerry Seinfeld exageró algo es cierto que su creación tiene un punto de nihilismo brutal. Empezando por haber hecho que sus protagonistas carecieran en muchas ocasiones de alma. Jerry Seinfeld, Elaine Benes, Cosmo Kramer y George Costanza no son el típico grupo de amigos, en realidad ni siquiera lo son. Son egoístas, cabrones y sólo piensan en si mismos. Para ellos el resto de personas son simple elementos que pasan por sus vidas y ellos se juntan porque saben que nadie más les aguantaría. Simplemente por simple supervivencia. En Seinfeld vemos un reflejo del urbanita neoyorquino de clase media. Primero yo y luego los demás. Sólo hay que recordar los capítulos dedicados a la muerte de la prometida de George de un humor negro bestial. En realidad Seinfeld es el reverso oscuro (y mejorado) del buenrollismo de Friends. Egoísmo y surrealismo neoyorquino en media hora de un humor, a veces, casi perfecto. Además cada personaje era como una especie de homenaje a un tipo de humor distinto, Jerry y Elaine, reflejaban el humor más pijo e inteligente, Kramer, el humor físico y George el humor del patetismo humano. No en vano el George Costanza de Seinfeld (histórica interpretación de Jason Alexander) es el personaje que junto a Homer Simpson mejor refleja al ser humano común
Las series suelen ser como una montaña rusa. Empiezan bien, por la mitad alcanzan su punto culminante y acaban con altibajos. Otra de las grandes virtudes de Seinfeld es que se aleja de la montaña rusa y se queda sólo en montaña. Empieza bien y va mejorando temporada a temporada alcanzando un punto culminante al final. Conforme avanzaba la serie mejoraba con guiones e historias cada vez más redondas, nunca mejor dicho. Los capítulos empezaban con alguna trama para después de vueltas y vueltas acabar donde empezó con alguna vuelta de tuerca sorprendente. Sus guiones eran pura pieza de orfebrería, unas joyas para que estuvieran en alguna biblioteca nacional. No es de extrañar que a Jerry Seinfeld le ofrecieran todo el oro del mundo (y más) por continuar su serie. Seinfeld en una muestra de honradez e inteligencia supo decir que no. Porque la serie había llegado a algunos niveles de perfección (no hay mejor manera de acabar una serie que cómo finalizaba Seinfeld) que sería una osadía intentar superarlos. Jerry Seinfeld sabia en su interior que quizá hubiera creado la mejor sitcom de la historia. Y cuando haces algo tan grande es mejor no tocarle ni un pelo por mucho dinero que puedas llegar a tener en tu cuenta corriente.
26 junio 2009
Henry Selick arregla cuentas con el pasado

Por ello Selick llevaba tiempo buscando su oportunidad. Ya la tuvo con esa estupenda adaptación de la grandiosa obra de Roald Dahl, James y el melocotón gigante, pero quizá todavía coleaba demasiado la pesadilla burtoniana. Con Los mundos de Coraline ha encontrado la obra perfecta donde desarrollar su mundo. Y vaya mundo, absolutamente fascinante y personal. Vuelve a coger una historia tan infantil como oscura (en realidad es una película de terror) para hacerla completamente suya. Se olvida de Roald Dahl y coge a Neil Gaiman. Se olvida de Danny Elfman y coge a Bruno Coulais. Todo para construir una fascinante pesadilla.
En Los mundos de Coraline Selick está por encima de todo. Incluso cuando parece que la novela / cuento va a caer en algunos lugares comunes el director llega para rescatarla con una impresionante visión que va más allá de una película de animación. Una mirada oscura, retorcida , fascinante y a la vez hermosa. Porque Los mundos de Coraline habla de elegir entre nuestro mundo terrenal (gris y aburrido) y el otro, el de los sueños que pueden ser mágicos o demoníacos. Aquí hay brujas y monstruos pero no príncipes valientes. Henry Selick narra con un pulso completamente cinematográfico y arriesgado una pesadilla infantil. Y todo el mundo sabe que las pesadillas de los niños suelen ser las más terribles y apasionantes, y esta ha servido para que Selick pueda librarse de sus fantasmas del pasado de una vez por todas.
24 junio 2009
Infravalorados de cine: Catherine Keener. Talento, clase y carácter por narices

20 junio 2009
Interpretaciones de cine: Diane Keaton (Annie Hall). La mujer del siglo XXI en 1977

16 junio 2009
Vivir Rodando recoge el segundo premio al mejor blog cultural concedido por la Universidad de Alicante

Agradecer a la Universidad de Alicante el premio que concede a Vivir Rodando y felicitar a los merecidos premiados de esta edición. En especial ala ganadora del primer premio de los blogs culturales, Annabel Martínez Zamora por El sabor de las cerezas. Ha sido un auténtico honor.
