27 noviembre 2009

Programa Vivir Rodando 26 Noviembre 09





Hablar sobre la peculiar relación que han tenido y tienen el cine y los cómics es harto complicado. Pero como todo en la vida si estás bien acompañado todo es más fácil. Para este último programa de Vivir Rodando hicimos un viaje de media hora sobre el binomio fascinante que forman el cine y los cómics con la mejor compañía posible, nuestro superhéroe favorito, Fernando Miró. El profesor de la UMH y mente pensante del imprescindible programa ¿Qué puedo hacer? nos lleva por un programa de celuloide y viñetas donde aparecerán nombres como Alan Moore, Frank Miller o M.Night Shyamalan. Toda una aventura fascinante que te invito a escuchar.

Si quieres escuchar o descargar el programa pincha en:

22 noviembre 2009

Elige lo mejor de 2009 para el último programa de Vivir Rodando



En la última noche del año todos decimos la misma cantinela: “que el próximo año sea mejor que el anterior”. La realidad es que al año siguiente haremos las mismas estupideces y cometeremos los mismos errores que hicimos el año al que despedimos. Y con el cine pasa lo mismo. La cantinela es: “ha sido un mal año de cine”. La realidad es que (como todos los años) hay extraordinarias, buenas y malas películas. Por eso desde Vivir Rodando os pedimos ayuda. Para el último programa del año (el 10 de diciembre) queremos saber cuales son las mejores películas que habéis visto. Es obvio que los tiempos son los que son y que es imposible ver muchas películas. Por se aceptan listas de cien, treinta, veinte o una película. Simplemente lo mejor, lo más diferente u original que hayáis visto en cine en 2009. Si os apetece participar enviar un mail a: vivirodando@gmail.com. Y si vuestro atrevimiento va a más y queréis participar en el programa, los micrófonos se abrirán para escuchar vuestra opinión.

Ayúdanos a repasar 2009 en el último programa del año de Vivir Rodando

14 noviembre 2009

Programa Vivir Rodando 12 Noviembre 09






El hombre que mató a Liberty Valance habla sobre la creación de un falso mito. Jordi Costa intenta dar una visión realista de un mito hinchado, según él, como Alejandro Amenábar a través de su cómic Mis problemas con Amenábar. Miguel Carvajal habla de un mito que no merece discusión como John Ford. De eso hablamos en el último Vivir Rodando, de mitos y leyendas.

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. Programa Vivir Rodando 12 Noviembre 09

04 noviembre 2009

Programa Vivir Rodando 29 Octubre 09





Esto es como una buena serie. Por mucho que empiece bien en sus dos primeras temporadas sabes que cuando se le juega es en la tercera. Donde se decide cual va a ser su lugar verdadero en la historia. Vivir Rodando vuelve a las ondas con su tercera temporada. Y como las novias lo hace con algo viejo y algo nuevo. ¿Algo viejo? Nos arropa el magistral director británico Alfred Hitchcock del cual conoceremos todas las claves de su cine gracias a Begoña Ivars (profesora de la UMH y de Ciudad de la Luz). ¿Algo nuevo? El genial proyecto cultural La Kuriosa que pretende ofrecer otra visión de la vida en la provincia de Alicante. Hablaremos con sus creadores Elizabeth Aribau y Daniel Dilar.

Para bien o para mal, Vivir Rodando ha vuelto.

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. Programa Vivir Rodando 29 Octubre 09

30 octubre 2009

Cara a cara: El imaginario del Doctor Parnassus



Cuentos que ya no nos cuentan, por Raúl Cornejo



El imaginario del Doctor Parnassus, es una película que cuenta con la aparición de Heath Ledger (en su última actuación), Colin Farrell, Jude Law y Johnny Depp. Con estos datos podriamos pensar que sería un film completamente vendible que se estrenaria en varias salas de España. Pero ojo, en la ficha también tenemos que mirar al director que es nada más y nada menos que Terry Gilliam. Ese dato hace que la película no se haya estrenado del todo mal para ser un Gilliam pero con ese tufillo molesto de pánico hacía la obra del ex Monty Python. Y hay algo que no se puede negar. El imaginario del Doctor Parnassus es puro Gilliam. Barroquismo, imaginación y ningún miedo a mostrar su mundo tal y como es. Es verdad que ese vivir al filo hace que El imaginario del Doctor Parnassus le cueste encontrar su tono personal e intransferible. Como si William luchará contra su película y el interés de hacer algo más accesible para que su película pueda ser estrenada. Pero en un momento concreto la película vuela sola con las alas de Terry Gilliam.

La aparición del Imaginario en el centro comercial con ese viaje al mundo de una mujer cuyo guía es Johnny Depp (a Gilliam se le ve el plumero y le da la mejor parte a su amiguito Johnny) hace que la película se encuentre a si misma. El cuento realmente se vuelve cuento y El imaginario del Doctor Parnassus toma toda la pasión y magia que necesita. A partir de ahí es un carrusel de imaginaciones, diablos (¿podría haber mejor Lucifer que Tom Waits?), héroes de mentira y apuestas con almas por en medio. Todo una gozada para quienes amamos el cine de ese loco personaje llamado Terry Gilliam. Si obviamos cierta irregularidad en su primera parte y miramos con los ojos de un niño al que le están contando un cuento (oscuro, como los buenos cuentos) tendremos el lujo de disfrutar de películas que, desgraciadamente, ni se hacen o, lo que es peor, ni mucho menos se estrenan.

. Lo mejor:
La ensoñación con Johnny Depp como guía / .Lo peor: la marginación a la que parecen condenadas todas las películas de Gilliam

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Terry, ¿pero qué me estás contando?
, por Ángeles Gómez




Tras el trágico acontecimiento del 22 de enero de 2008 es difícil valorar quién de los dos estaba en una situación más desoladora: Heath Ledger por morirse durante el rodaje de, entre otras, El imaginario del Doctor Parnassus, o Terry Gilliam por tener que calentarse la cabeza para suplir tamaña pérdida. La película comienza con una secuencia que es la trampa para que el espectador se trague que Ledger cambia de cara cada vez que entra en conexión mental con el viejo doctor. Los amigos de Gilliam han intentado sacarle del apuro, pero a este director más que el fondo le pierden las formas, y ahí se ha quedado. Este apaño se queda sólo en eso, en un chicle pegado a la rueda de una bicicleta, sin valor narrativo alguno, como muchas de las escenas minuciosamente diseñadas para que se sepa que es eso, una peli de Gilliam, pero sin tener claro qué cuento quiere contar y quién es exactamente el doctor Parnassus, un personaje tan débil como la historia y sus poco verosímiles subtramas.

Sus devotos encontrarán lo que buscan: la estética de siempre con una realización exquisita y una historia fantástica, pero llena de trampas y poco respaldada por las supuestas reglas del juego que a veces tímidamente nos invoca el director. Una chica de dieciséis años en la época actual cuya madre la concibió con sesenta años y que tenía veinte en la década de los treinta lo único que consigue es despistar y que el público pierda el respeto a Parnassus. Que por cierto, ¿qué quién es este tío?
-¡Ah! ¡Que es un monje!
-¿Y de qué orden?
- Y yo que sé… unos que van en alfombras voladoras… y luego se picó con un diablo y se pusieron a apostar…
-¡Ah! Vale.

Y aquí prácticamente termina la biografía del viejo acabado protagonista del cuento.

Mucha estética y tela rota, buenos actores, imaginación y kilométrico metraje es lo que se puede ver si no se si no se busca nada más.

.Lo mejor: su aspecto visual / .Lo peor: su confusión narrativa

* Ángeles Gómez es la creadora del programa "Y si no, nos enfadamos"

. El soñador en su crepúsculo (Jordi Costa, El País)

. Un truco de feria (Jesús Manuel Rubio, Las horas perdidas)

. Al otro lado del espejo (Antonio Weinrichter, ABC)

24 octubre 2009

Joyas a reivindicar: Todo en un día. La adolescencia, una aventura pasajera



El año pasado moría Robert Mulligan. No pasó nada. Hace unas semanas falleció John Hughes. Y tampoco pasó nada. Los dos tuvieron carreras interesantísimas y, a su modo, fueron autores. En cambio sus perdidas se pasaron alto ya que en el mundo del cine existe cierta pedantería por la cual sólo interesan los nombres que salen en letras de oro en la historia del séptimo arte. Pues John Hughes hizo un cine completamente reconocible y se adentro con un gran acierto en la mente de los adolescentes norteamericanos. Jugando con las claves de la comedia adolescente realizó un acertado estudio de los triunfos y miedos del joven estadounidense. Aunque muchos apuntan a que su obra maestra es la intimista El club de los cinco yo siempre me quedaré con Todo en un día.

Todo en un día es sencilla. Vemos el día de pellas que se toma el protagonista, Ferris Bueller (excelente, como casi siempre ,Matthew Broderick) con su novia Sloane (Mia Sara) y su mejor amigo Cameron (Alan Ruck) en Nueva York. Junto a esta trama corre otra historia paralela, la odisea que emprenden el director del colegio Ed Rooney (Jeffrey Jones) y su hermana Jeanie (Jennifer Grey) para pillarle en su mentira. Ya tenemos comedia adolescente al canto. Y, si amigos, la tenemos porque es una comedia y no se avergüenza de ello ni uno lo hace de disfrutar con ella. Pero en el fondo, Todo en un día es perfecto análisis del comportamiento y la forma de ser del adolescente en Norteamericana. Ferris Bueller es simpático, sociable y popular pero también arrogante y manipulador. Fruto de unos padres “yuppies” que confunden el amor a su hijo con darle todo lo que quiere. Eso lo refleja el carácter de la hermana de Ferris, Jeanie, que sufre la marginación por parte de esos padres que consideran que sólo tienen un hijo que merezca la pena. Si eso no es el reflejo de un hogar desestructurado...



Pero la aventura de los tres protagonistas en la Gran Manzana no está exenta de miga. El objeto de la escapada de Ferris es disfrutar con sus amigos de un día ya que dentro de poco sus caminos se separaran por culpa de la universidad. Todo el film tiene un halo triste ya que la juventud es algo muy breve que se escapa día a día. Luego llegan las responsabilidades, los problemas, la madurez... La fiesta no es para siempre y, a veces, sólo puede durar un día. Como otro retrato durísimo es el de Cameron (que, en muchas ocasiones, le come el protagonismo a Ferris) , adolescente con mil y un traumas infantiles por haber nacido en un hogar donde el cariño sólo se le concede a lo material.

¿Por qué un día de pellas es justificado por Hughes? ¿Por la simple excusa de rodar una comedia? Hay algo más. El breve retrato que se hace de las clases en Norteamericana es demoledor (ríete tú del Laurent Cantet de La Clase o de la cuarta temporada de The Wire). Profesores sin motivación que no quieren dar clase, alumnos aburridos y directores de colegio sólo preocupados por su carrera. La huida es la única solución que les queda a los jóvenes. Y si se puede hacer en el principal símbolo del materialismo USA, un buen coche, mejor que mejor. Todo en un día sigue teniendo el mismo ritmo y diversión (perfecto colofón con la carrera de Ferris entre las casas de sus vecinos) que cuando se estrenó en 1986. Y sigue conservando esa acertada lectura sobre la adolescencia y que resume Ferris, “la vida pasa muy deprisa y te la puedes perder”.

19 octubre 2009

La educación sentimental



La NBA no es sólo la liga de baloncesto que se juega en Estados Unidos. Es algo más. Como el país, es la gente, los cotilleos, la música, las referencias culturales, los negocios...es un mundo singular y diferente. Andrés Montes lo entendió así. Por eso sus retransmisiones de madrugada no eran narraciones de baloncesto sino narraciones de vida. Encontró su perfecto partenaire en Antoni Daimiel por una razón: eran completamente diferentes. Eran inteligentes, cultos, entendidos pero con distintas formas de ser. La química entre ellos fue explosiva. Era genial ver un partido de míticos equipos como Phoenix Suns o Sacramento Kings (ellos pusieron el baloncesto y los campeonatos se lo llevaron otros)pero más genial era saber que tras esos comentarios estaba la pareja Montes / Daimiel. Porque ibas a ver baloncesto de nivel pero también sabias que ibas divertirse y aprender.



Montes trabajó en medios con diferentes planteamientos e ideologías ya sea COPE, Grupo Prisa (Canal Plus) o Antena 3 Radio dinamitando prejuicios absurdos. Sólo hay que ver las diferencias entre los periodistas que le han elogiado. El hacía lo que sabia intentando divertir y enseñar al personal alejado de estúpidas luchas empresariales. Por eso una generación en especial (la mía, la que creció con las retransmisiones de la NBA) le tiene que tener un cariño especial. Porque dinamitó la barrera y la distancia entre el periodista y el espectador. Creo un club especial dónde te sentías recogido y confortado, un lugar al que pertenecer. Si veías con atención esos momentos Montes/Daimiel sabias que estabas viendo algo histórico e irrepetible que había que disfrutar. Algo que iba a pertenecer a la educación sentimental de cada uno. Por eso Andrés Montes merece un eterno agradecimiento.